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miércoles, 23 de noviembre de 2016

ATP - Apta para todo Potterhead

¿Segunda nota que escribo sobre el mundo de Harry Potter? Si! Es que el jueves pasado se estrenó en Buenos Aires la película Animales fantásticos y dónde encontrarlos, y no podía no hacer una reseña al respecto.

Antes de avanzar, quiero alertarlos de que esta nota estará cargada de spoilers. El que no vio la película, absténgase a las consecuencias si sigue leyendo a partir del tercer párrafo.



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Última advertencia: SPOILERS!
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Dicho esto, paso a contarles de qué trata la película y qué me pareció.

Dirigida por David Yates, Animales Fantásticos es el comienzo de una saga tipo precuela de la historia ya conocida sobre Harry Potter, en la cual, el joven mago Newt Scamander (conocido por ser autor del manual "Animales Fantásticos y dónde encontrarlos" que se utiliza en Hogwarts) viaja de Londres a Nueva York con una misión que no se devela hasta muy avanzada la historia. Lleva consigo una maleta muy especial de la cual se empiezan a escapar criaturas que Newt debe recuperar.

Pero eso no es todo. Resulta que en Nueva York de los años '20 rige una normativa muy rigurosa, la ley Rappaport, que dicta la prohibición del contacto o relación alguna entre los magos y los muggles (o no maj como los llaman de este lado del Atlántico). Esta ley, a su vez, adhiere al principio a nivel mundial de ocultar la magia de los muggles, lo que se opone a la ideología de uno de los magos oscuros más poderosos del mundo llamado Gellert Grindelwald.

¿Quién es Grindelwald? Si viste la película y no llegaste a entender de quién se trata, es porque nuevamente nos encontramos frente a una saga dirigida a Potterheads, lectores de los libros, llena de guiños que quien no estuviera empapado del tema se los pierde. Gellert Grindelwald es un mago oscuro de origen inglés de sangre pura cuyo objetivo a lo largo de su vida fue reunir las reliquias de la muerte para convertirse en el mago más poderoso de todos los tiempos, "el Señor de la muerte". Si, las reliquias de la muerte son los elementos que representa este logo tan famoso que adjunto aquí abajo y que aparece tanto en los posters como en una de las escenas más cruciales de la película. 





¿Explicarán la relación entre el personaje y las reliquias más adelante? No lo sabemos. Lo único que podemos saber es que los habituales lectores están mucho más avanzados en información que los que siguen solamente las películas.

¿Es una buena película? Claro que sí. Los diseños de las criaturas son espectaculares y los efectos más que acertados. La historia es muy llevadera con giros argumentales inesperados y cuenta con muchos guiños cómicos como la relación entre Queenie y Jacob, que ha capturado a más de un fanático como una de las parejas favoritas de las historias de Rowling. 

Hay que hacer una salvedad, en que las criaturas y animales fantásticos, protagonistas según el título de la película, no son más que una excusa para presentar el tema que realmente compete a esta saga. No digo que no tengan importancia, porque la trama se centra en uno de los seres más peligrosos, el obscurus; pero hay que admitir que la trama de las criaturas son el punto más flojo, aunque simpático, de la película. El verdadero nudo de la historia tiene que ver con Grindelwald y su obsesión por la supremacía mágica.

Lo otro que me queda por criticar de la película, y lo que me parece más grave, es lo que ya vengo mencionando. Así como ha pasado en casi toda la saga de películas de Harry Potter, Animales fantásticos y dónde encontrarlos deja muchas preguntas que los "muggles" no se sabrán contestar sin recurrir a los libros o los escritos de JK Rowling. 

Recordemos, por ejemplo, en el Cáliz de fuego, cómo la película termina con Harry preguntándole a Dumbledore qué había pasado en esa conexión que tuvo con Voldemort a través de sus varitas, a lo cual Albus le responde que fue por el Priori Incantatem. Todos los que leímos el libro sabemos perfectamente de qué se trata este hechizo, ya que Rowling le dedica unas cuantas líneas. ¿Y el resto de los mortales? Fue el cierre más enigmático de todas las películas de Harry Potter, y ni siquiera el fenómeno fue explicado en las subsiguientes.

¿Una película ATP? Si, como digo en el título, Apta para Todo Potterhead. Cualquier persona que la mire va a poder disfrutarla, porque es una película con un buen desarrollo y desenlace abierto que te deja enganchado para las próximas entregas, pero insisto en que tiene detalles que alguien que no conoce la historia de los libros se los puede perder, lo cual es una lástima.




Animales fantásticos y dónde encontrarlos se estrenó el jueves pasado y sigue en cartelera como éxito de taquilla mundial.

¿Ya la viste? ¿Cuál fue tu criatura favorita?

Gracias por leerme y nos vemos en la próxima nota!

Goshi.

domingo, 30 de octubre de 2016

"Otro domingo sin GoT"

Existen varias clases de seriéfilos. 

Por un lado, tenemos al sujeto que está pendiente del estreno de la última serie y se mira capítulo a capítulo, semana tras semana en forma de ritual. Esta persona tiene todas las suscripciones necesarias contratadas y con el pago al día dado que es incapaz de perderse un sólo capítulo. Para este sujeto no existen los domingos a la noche. Cualquier otro plan que surja es cancelado y no hay prioridad mayor durante esa hora que la de estar sentado frente al televisor con el corazón en la garganta por saber lo que va a pasar. Espera año tras año el estreno de la temporada con tanta ansiedad que hasta puede ser capaz de contar los días que faltan.

Pero también están los desafortunados que por X o por Y no pueden ver la serie ese mismo día o a esa hora. Estos son campeones olímpicos en esquivar spoilers. Están atentos a la serie durante las primeras horas desde que estrenó el capítulo y al mismo tiempo no quieren saber nada de lo que ocurrió. Saben perfectamente a qué hora y en qué minuto exacto está disponible por internet para verla lo antes posible en una carrera contrarreloj contra el gil que ya lo vio y no puede controlar sus dedos en publicar una opinión de lo que pasó o llorar por Twitter por el que se murió. Y si no lo saben, lo averiguan, pero no pierden tiempo porque saben que el peligro del spoiler es inminente.

En tercer lugar, está aquel que espera a que termine una serie para engancharla por Netflix o bajarla por torrent y le dedica exclusivamente una o varias tardes para mirarla en formato maratón. Este es un perfil más relajado, no aguanta la ansiedad del semana a semana y prefiere ver la serie de un tirón. 

Sinceramente, envidio a esta tercer clase de seriéfilo. Se toma su tiempo para mirar una serie y cada vez que lo hace se sumerge en una especie de nirvana que lo transporta por varias horas a otro mundo como ocurre al momento de leer un libro. 

Yo, en cambio, me considero de la primer clase, no sólo con las series sino también con el cine. Me cuesta mucho ver una película cuando la sacan de cartel, y con las series me cuesta mucho encontrar el momento para sentarme y disfrutarlas como me gustaría. Es por ello que prefiero el ritual del estreno, estar ahí, en el momento.

Con la última temporada de Game of Thrones me tomé este ritual muy en serio. Todos los domingos nos juntábamos en casa con varios amigos tipo 9 de la noche, con el tiempo suficiente para preparar una rica cena y dejar todo listo a las 10 para estar ya sentados sintonizando HBO. Teníamos una regla muy clara: al que llegaba una vez comenzado el capítulo no le abríamos, por lo que varias veces tuve que correr en el ascensor 21:59 rogando que no me perdiera alguna escena por culpa del impuntual.

Mi casa no era la única anfitriona. Tengo varios amigos que se juntaban por su cuenta en la casa de uno o de otro con el mismo fin, con los que luego de terminar el episodio cruzábamos intensos debates por whatsapp sobre lo que acababa de ocurrir y nos compartíamos una infinidad de memes que salían a la luz.

Si uno se lo pone a pensar, en el momento de estreno de cada capítulo de una serie como Game of Thrones habría cientos y cientos de hogares cumpliendo el mismo ritual de manera simultánea, como si toda una comunidad se juntara a ver lo mismo en diferentes lugares. Muy loco, ¿no?

Sonará increíble, pero no es la primera vez en la historia que ocurre un fenómeno parecido.  

En 1920 los Locos de la Azotea fueron los encargados de la primera transmisión de radiodifusión en la Argentina. Los aparatos eran caros, difíciles de conseguir, por lo que algunas familias se juntaban en diferentes casas para escuchar los programas que se emitían. La radio se convertía también en una excusa para unir a la familia escuchando las radionovelas en torno a la radio que se ubicaba en medio de la sala. Se generaba un clima de comunión ameno que antes de la aparición de la radio no existía más que en las tertulias o los almuerzos de familia. 

Luego ocurrió lo mismo con la televisión. Los programas tenían un horario fijo en la semana y la limitación de las nuevas tecnología hacía que la gente se juntara para compartir ese momento. No había un medio accesible que grabara esos programas para verlos luego de su emisión en vivo. A lo sumo, se repetían en otro horario para llegar a más televidentes y oyentes. 

Hoy en día, tenemos la posibilidad de consumir ciertos programas de radio como de televisión en diferido, subidos en diferentes canales y compartidos de forma masiva por medio de Internet. Lo que aún conservamos, es esta especie de ritual por conseguir la primicia de lo ocurrido en nuestra serie favorita.

Internet, además, favoreció este fenómeno gracias a la nueva "cultura del spoiler". Todo el tiempo estamos conectados a través de las redes sociales con gente de todo el mundo que publica opiniones de lo ocurrido en cada episodio, en cualquier momento y lugar. ¿Falta de solidaridad con el otro o está en todo su derecho? ¿Hay gente que lo hace a propósito? Esto corresponde a otro debate, pero sabemos que si no estamos al día nos podemos llegar a perjudicar y perdernos la magia de la sorpresa. ¿De qué manera podemos evitarlo? Verlo lo antes posible, si se puede el mismo día mejor, o alejarnos 100% de las redes sociales que hoy en día es casi imposible. 

Muchos nos respaldamos en estos rituales, como si volviéramos al 1920. Nos refugiamos en la casa de aquel que tiene HBO, o una buena conexión a internet para verlo en streaming. Al fin y al cabo, es una buena oportunidad para juntarnos, para vernos con amigos o en familia como hacían en aquellas épocas en las cuales Netflix no existía.

Hoy, para mi, es "otro domingo sin Game of Thrones", y más que esperar la próxima temporada para ver qué pasa con Jon Snow estoy más ansiosa por juntarme con mis amigos para otra vez estallarnos de risa, enojarnos, comer (importantísimo) y llorar juntos.





Gracias por leerme, espero que les haya gustado! 

En esta oportunidad quiero también leerlos a ustedes en los comentarios: ¿Qué clase de seriéfilo son? ¿Qué opinan de los spoilers? ¿Cuál es la serie que más les gustó de las que vieron hasta ahora?

Nos vemos en la próxima nota!

Goshi.